30 de septiembre de 2014

Los herederos de Pichuco: homenaje en el Maipo


Por Humberto Acciarressi

No es la primera vez ni será la última que escribiremos sobre Aníbal Troilo, el Bandoneón Mayor de Buenos Aires como alguien lo calificó para siempre alguna vez (el propio Piazzolla nació en su orquesta y en sus primeros discos hasta se da el gusto de imitarlo). Incluso hace unos meses nos referíamos a este año, el del centenario de su nacimiento, el 11 de julio de 1914 con la impronta del Abasto orillero y su fascinación por ese instrumento y los sonidos que salían de las manos de intérpretes anónimos. Ese gordito simpático -su padre ya había muerto- no tenía más de diez años cuando le pidió a su madre que le comprara un fueye. Oportunamente escribimos que la mujer, a quien no le sobraba un peso, se metió en un crédito: 14 cuotas de 10 pesos cada una, aunque a la cuarta el vendedor desapareció y jamás reclamó el resto.

Hay vidas que pueden resumirse en dos líneas. No es el caso de Troilo ¿Qué puede priorizarse? ¿que a los catorce años ya había formado un quinteto?, ¿que formó parte de las orquestas de Elvino Vardaro, Juan Pacho Maglio, Julio de Caro, Juan D´Arienzo, Angel D´Agostino, Juan Carlos Cobián?, ¿que dirigió durante añares su propia orquesta, por donde pasaron los mejores músicos y cantores de tango de la Argentina? ¿sus duetos célebres con Roberto Grela o sus encuentros con Piazzolla? ¿que es el compositor de la música de muchos de los mejores tangos argentinos y que trabajó con los mejores letristas? Imposible resumir. Cada mención se bifurca rizomáticamente con tendencia a la infinitud. "Pichuco" murió joven, a los 60 años, el 19 de mayo de 1975, de acuerdo a muchos de sus conocidos debido al alcohol y a la cocaína. Es, sin duda alguna, uno de los músicos más geniales que tuvo nuestro país, sea en la faz interpretativa como en la de compositor.

Un país que recuerda a sus artistas -y el nuestro lo es- debería tener mejores suertes en otros ámbitos. Tal vez haya que pagar un precio por tanto talento en casi todas las disciplinas. Sea como sea, bajo el título de "Troilo compositor en concierto", el martes 7 de octubre en el Teatro Maipo (Esmeralda 443) se darán cita los más grandes fueyes de la Argentina. Pero no será un encuentro más. Tendrá la particularidad que todos ellos tocarán con el bandoneón de Pichuco (en el 2012 se realizaron cinco funciones a sala llena en el mismo escenario). De esta forma, intérpretes de varias generaciones como Marconi, Garello (a quien la mujer de Pichuco le regaló el bandoneón de su esposo y luego el beneficiario donó a la Acadamia Nacional del Tango), Baffa, Julio Pane, Walter Ríos, Lautaro Greco, Leandro Pane, Santiago Polimeni, tocarán con el fueye del maestro en su centenario. Un dato para destacar: en la jornada que anunciamos se encontrarán Juan Carlos Coviello, que con sus 91 años es el bandoneonista de mayor edad en actividad en el mundo, y la magnífica Lisette -sobre la que ya hemos escrito con motivo de su CD "Cantar es vivir"-, la profesional más joven (además canta y toca violín) con sus catorce años ¿Perderse este acontecimiento impar de nuestra música? Imposible.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)