16 de agosto de 2014

Una mega muestra del arte popular íberoamericano


Por Humberto Acciarressi

Los amantes de las artes en general y del arte popular iberoamericano en particular (éste último con muchísimos cultores), ya residan en Buenos Aires o la estén visitando, están de parabienes. Desde el 28 de agosto hasta enero de 2015, en dos muestras paralelas en el Museo de Arte Popular José Hernández (Avenida del Libertador 2373) y en el Museo de Arte Hispanoamericano Fernández Blanco (Suipacha 1422), el ministerio de Cultura porteño presentará una de las más grandes exposiciones intinerantes que dan vuelta por las ciudades españolas y latinoamericanas: "Grandes Maestros del Arte Popular de Iberoamérica".

Se trata de una colección que incluye 1.600 piezas de 22 países, pertenecientes a 450 artistas y divididas en 300 especialidades que dejan al descubierto una gran diversidad cultural, étnica, geográfica y estética. Este monumental conjunto de obras (monumental en el sentido más estricto) demandó casi un lustro en ser recopilado y seleccionado en áreas, lo que no impide que vaya creciendo con el correr del tiempo. La fundación cultural que tiene a su cargo la muestra - dependiente del Banco Nacional de México- hace una interesante definición de "Maestros" en oposición a "artesanos", precisando que los primeros logran transmitir un vínculo especial entre los materiales y su trabajo ("plasman sobre sus piezas una chispa de genialidad, creatividad y maestría", se expresa)

La exposición -además de otros recorridos posibles- se encuentra dividida en materiales utilizados para las obras. De esta forma tenemos las secciones de Barro, Metal, Madera, Fibra Vegetal, Piedra, Papel, Piel, Textiles y otras incluidas en el genérico Varios. Al margen de la interesante huella impresa por las etnias americanas de sus propias culturas, se observa la notable e importante fusión con las tradiciones estéticas heredadas de Europa y del mundo árabe u oriental. Sólo un purismo tonto e imposible podría quitarle, además, la influencia y mixtura del arte originario con aquel que trajeron a América los españoles y los portugueses. Esta soberbia colección de objetos que van desde lo religioso a lo utilitario cotidiano, todos de alta ornamentación, es lo que podrá verse desde dentro de unos días en los mencionados museos porteños.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)