23 de agosto de 2014

Las muñecas y sus formas de contarnos el pasado


Por Humberto Acciarressi

De los materiales más diversos, con las finalidades más extrañas que sobrepasan lo lúdico, inherentes a las más antiguas civilizaciones que habitaron el planeta, las muñecas no han sido ajenas a ninguna cultura -desde la japonesa a la esquimal, desde la egipcia a la romana- y, con ánimo de exageración, hasta podemos señalar que sobreviven las eras como las mismas cucarachas. En estos días -para no irnos demasiado lejos- una compañía del Japón creó una muñeca por cuya piel y ojos es, a la vista y al tacto, como una mujer real. Está realizada con una silicona de alta calidad, que a simple vista es muy difícil distinguirla de una persona de carne y hueso.

Con una historia que contempla un costado bastante terrorífico, tampoco resulta extraño que en estos días la policía del condado californiano de Orange, en Estados Unidos, esté abocada a investigar la aparición de muñecas de porcelanas en las puertas de las viviendas de ocho familias. Pero lo más preocupante -y en esto coinciden familiares, vecinos e investigadores- es que las mismas guardan un parecido asombroso con las chicas que viven en esas casas. Casi al mismo tiempo, apenas días atrás, fue lanzada otra colección de muñecas que buscan romper con la tradición de Blancanieves, Aurora, Cenicienta, Rapunzel, etc, y fieles al estilo gótico imperante son zombies de piel pálida, con una estética que aspira -sin lograrlo- a los modelos cinematográficos de Tim Burton.

En medio de las modas -como con tantos otros objetos- no huelgan los coleccionistas y, por carácter transitivo, los museos. Justo en estos días, el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco en su anexo Casa Fernández Blanco (Hipólito Yrigoyen 1420), acaba de inaugurar una nueva vitrina con las más recientes donaciones, en las salas "Había una vez...Muñecas y juguetes 1870-1940. Colección de Mabel y María Castellano Fotheringham". Las mismas -que pueden ser vistas de martes a viernes de 12 a 18 y sábados y domingos de 11 a 17- han sido entregadas a la entidad en diversas épocas, y van desde piezas nacionales "Pampa" hasta objetos europeos de fines del siglo XIX, sean de plata, bronce esmaltado, de porcelana de Sévres y Limoges y cristal de Murano.

Estas obras se han añadido a la colección de muñecas de paño Lenci, entre las que se destaca una creada en 1927 de "boudoir" o "lady doll". También pueden apreciarse un bebé con cabeza de porcelana Simon & Halbig de 1910, un cochecito de paseo, una muñeca de celuloide y composición fabricada hacia 1932, marca Kämmer and Reinhardt, otra estilo Jeannie Walker, diseñada por Mme. Alexander en 1941, y hasta un juego de muebles de comedor en miniatura, de madera policromada, producido en Würtemberg, Alemania en la década del treinta del siglo pasado. Quienes sienten una curiosidad por estas muñecas de tan rica historia, en este caso tienen la oportunidad de verlas -junto a sus enseres- todas en un mismo lugar.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)