22 de julio de 2014

Nico, artista del misterio y la experimentación


Por Humberto Acciarressi

Julio. 1988. Christa Paffgen, universalmente conocida como Nico, se cae de la bicicleta en la que viajaba con su hijo por las afueras de Ibiza, se golpea la cabeza y queda tirada sin conocimiento. Un automovilista que andaba por alli la lleva a un hospital, los médicos -erróneamente- diagnostican que fue un desmayo por un golpe de calor, pero al día siguiente Nico muere de un derrame cerebral. Nunca quedó claro si la caída de la bicicleta fue por causa de un infarto o por un mero accidente sufrido con el rodado. Su muerte, en ese sentido, no quedó debidamente aclarada. Casi lo mismo que había ocurrido con su nacimiento. Mientras algunos biógrafos aseguran que ocurrió en Colonia, Alemania, en 1938, otras insisten en que aconteció en 1943 y en Budapest, Hungría. La edad de Nico, entonces, es un misterio (en su tumba, en donde también está enterrada su madre, dice 1938).

Cuando ella, acompañando a la banda The Velvet Underground, ingresó a los estudios de Nueva York y Hollywood donde se grabó el primer disco de la banda capitaneada por Lou Reed y John Cale, cuyo managger era nada menos que Andy Warhol, la cantante ya venía con una historia bastante interesante. De hecho, en ese primer disco de Velvet, ella es la voz principal en tres temas, "Femme Fatale", All Tomorrow´s Parties" y "I´ll Be Your Mirror". Su amistad con Warhol - para quien trabajó como actriz en varias películas experimentales- se mantuvo cuando la banda de Reed y Cale rompió con el más grande referente de la vanguardia pop. Digamos, antes de seguir, que el disco en cuestión -hoy de culto- fue un fracaso rotundo.

Nico, ya fue señalado, no era una mera aspirante al arte. Lo llevaba en la sangre, incluso cuando trabajaba de modelo (era una mujer de belleza deslumbrante y sus movimientos eran mágicamente sugestivos). Luego de su colaboración con The Velvet Underground siguió en la suya, con más o menos suerte, en varios álbumes de estudio y otros en vivo. La experimentación siempre fue su anclaje en la realidad. Hay varias cosas de ella que deberían ser más exploradas, puesto que cada una aporta a lo que fue su obra. Desde la muerte de su padre en un campo de concentración hasta un breve trabajo en "La Dolce Vita" de Fellini, desde sus estudios de actuación con Lee Strasberg hasta su sordera de un oído, desde su larga relación con el cineasta Phillippe Garrél hasta los anuncios televisivos que la tuvieron como protagonista. Nico, que descendía del fundador de la fábrica de cerveza Paffgen, tuvo un entierro casi íntimo. Fue despedida con música suya sonando entre los árboles de un bosque en las cercanías de Berlín. La escena sugiere algo mágico, como fue toda ella.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)