30 de junio de 2010

El león de la Metro quedó en la miseria


Por Humberto Acciarressi

A casi 90 años de la creación de la Metro Goldwyn Mayer, al león más famoso del cine no le quedará más remedio que vivir al amparo de una sociedad protectora de animales, dado que no lo quieren ni en el zoológico. Poco le importará al rey de la selva, hoy destronado con la quiebra de la compañía cinematográfica, que todos sus compañeros se hayan quedado sin trabajo. Entre ellos, Ben Hur, el agente 007, el Hombre de Hojalata del Mago de Oz, Tarzán, Groucho Marx, Buster Keaton, Gene Kelly (por más que se moje agarrado a un farol en Cantando bajo la lluvia), Gigi, el doctor Zhivago, los hermanos Grimm y miles más.

Y el león de la Metro ahora tiene la autoestima más baja que Kafka. La jubilación no le salía nunca y ni siquiera podrá gozar de sus beneficios, porque nadie quiso comprarlo. Ya se había olvidado que cuando apareció por primera vez, y durante casi un lustro, fue un león que rugía...¡mudo! Más triste imposible. Pero Leo se sobrepuso a esa humillación.

Lo que pocos saben es que el león era bien real. Se llamaba Slats y procedía de Sudán. Era llevado a los estrenos en limusina y sus cuidadores firmaban autógrafos por él. Finalizó sus días en un hospicio para animales en 1936 y está enterrado en Long Hill, cerca de Nueva York. Si antes murió en la realidad, ahora lo hace virtualmente. Las dos veces de triste muerte. No le dejaron ni para comprarse pastillas para la garganta, hecha trizas después de nueve décadas rugiendo desde la pantalla.

(Publicado en la "Columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)

25 de junio de 2010

Poné los fideos que la abuela tuvo trillizos


Por Humberto Acciarressi 

Tiene 66 años, se llama Bhateri Devi, vive en la India, y esto importaría absolutamente nada si no fuera porque, en una clínica de fertilidad asistida, acaba de tener trillizos. La señora, bastante mayor para estos menesteres, fue madre de dos niños y una niña, de quienes podría ser su abuela. Se sabe que dos intentonas anteriores habían fallado pero la tercera fue la vencida, por lo cual Bhateri se convirtió en la mujer más anciana del mundo en parir trillizos.

Lo más lindo es que las autoridades de la clínica en la que se produjo el prodigio, tuvieron que salir a dar explicaciones públicas y hasta exhibir la partida de nacimiento de la mamá, porque el hecho era poco verosímil. Gente desconfiada, que sin embargo ahora ya no molestará a la señora Devi con trámites tan burocráticos. Especialmente si consideramos que de aquí en más, ella tendrá más trabajo que en los anteriores 44 años de matrimonio.

Y ya que hablamos del esposo, Deva Singh, de 64 años, se declaró feliz y no hace otra cosa que hablar con la prensa, con lo cual se está convirtiendo en el padre de trillizos más mediático del mundo. Una especie de Fort indio. Orgulloso, el sujeto dijo que Bhateri ha cumplido su sueño de tener un niño y darle un heredero. "Fue mi primera esposa -señaló- y debido a su incapacidad para concebir me casé dos veces más, pero tampoco pude tener hijos de ellas". Deva sigue casado con las tres y ni se le ocurre pensar que el problema pudo ser él. Un caradura.

(Publicado en la "Columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)

24 de junio de 2010

Carlos Gardel: el mito cumple 75 años

Por Humberto Acciarressi

La leyenda -escribió Jean Cocteau- es una mentira que al final se hace historia. El axioma del autor de "Opio" falla con Carlos Gardel, mito alegre del alma porteña según Unamuno. Las razones son difíciles de rastrear, aunque más allá de cualquier avatar biográfico o artístico, cada día canta mejor. Y que un cantante muerto hace tres cuartos de siglo cante cada vez más bello, es algo que podían permitirse las antiguas mitologías, pero casi no hay antecedentes en los años del más estricto positivismo.

Pero además hay que añadir que Gardel, desde el día fatídico en que ardió entre las ruinas del avión en el aeropuerto de Medellín, logró lo que casi nadie: que el fervor por su voz y su figura no disminuya ni un ápice y se renueve con las nuevas generaciones. En vida lo admiraron los grandes de su época -desde Caruso hasta Chaplin- y en sórdidos arrabales o conventillos donde se apiñaban los desposeidos de la sociedad. Su fugaz paso por Hollywood le dejó algunas películas malas pero entrañablemente queribles, y esas escenas en las que cantaba -canta- y que sus fanáticos hacían repetir hasta diez veces en los cines ante la amenaza de prenderle fuego a la sala. Gardel, en tanto, vivía aferrado a un porteñísimo estilo de vida, dejando algunos huecos imprescindibles para que sus biógrafos se pelearan en el futuro que le llegaría más pronto de lo esperado.


Todo en la vida de Gardel es misterio. El nacimiento, la educación, la sexualidad, la madre y hasta la misma muerte se han puesto en duda. Si Elvis "vive" recluido en Menphis, el Zorzal Criollo lo hace con el rostro desfigurado por las llamas en una perdida ciudad colombiana. Esas leyendas enriquecen el mito y lo vuelven más inaprehensible. Lo cierto es que Gardel nació en Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890, y murió el 24 de junio de 1935 cuando el avión que lo llevaba de gira se estrelló contra otro en el aeropuerto colombiano de Medellín.

No existe cantor popular, en ninguna época ni geografía, que haya inspirado un número tan espectacular de libros sobre su esquiva biografía. Sólo hay algo que está más allá de cualquier contingencia biográfica: su voz única, su entonación impar, su genio artístico. A diferencia de otros mitos populares argentinos que han trascendido las fronteras (el Che, Evita, Maradona), Gardel es el nombre de las coincidencias. Ese artista que frecuentaba el Abasto pobre y las luminarias de la meca del cine de Estados Unidos con la misma naturalidad, representa lo mejor de los argentinos, que es la amistad que se cultiva con esmero y se disfruta por siempre.


Puede ocurrir que Gardel no le guste a alguien, pero es muy difícil que haya quien hable mal de él. Eso sin contar que alguien pueda manifestar que le gusta más cualquier otro cantante, pero nadie en su sano juicio musical puede quitarle un ápice de su genio. Esa es una de las grandes virtudes de Carlitos, y los motivos por los cuales fue acuñado el "cada día canta mejor".

Muchos se ha dicho sobre Gardel, vivo o muerto. "Este muchacho pinta el dolor callado de la madre que sufre, con emoción tal que conmueve de verdad", señaló José Ortega y Gasset. "Soy gardeliano auténtico desde que mi padre me habló de él", se suma el cantautor y coleccionista de sus discos Joan Manuel Serrat. "Gardel es parte inseparable de la genealogía de los pueblos del Plata", manifestó Juan Carlos Onetti. "Salvo Gardel, nadie ha poseído la ciudad", indicó Florencio Escardó. "Digan ustedes al público que con Gardel pierdo a uno de mis más simpáticos amigos, y que sepan que los países sudamericanos no tenían mejor representante entre nosotros", precisó Charles Chaplin. "Jamás escuché una voz más hermosa", añadió Bing Crosby. El sólo hecho que cuando alguien logra ser el más destacado en cualquier actividad merezca el elogio "Es Gardel", dice mucho más que miles de palabras. Qué añadir, entonces, de quien fue Gardel de verdad. Salvo que cada día canta mejor.

(Publicado en el diario "La Razón", de Buenos Aires)

18 de junio de 2010

Siga el baile, siga el baile...


Por Humberto Acciarressi

Antes de las ocho y media de ayer, Buenos Aires era apenas un poco diferente a cualquier día. Tal vez, mirando detenidamente, podría haberse notado un apuro bastante más agitado que el habitual, en una ciudad donde las corridas son moneda corriente. Eso sí, en el momento en que comenzó el partido entre nuestra selección y la coreana, la ciudad se vació como por arte de magia. Si un director de cine no filmó sus calles, se perdió de ahorrarse un montón de plata si algún día quiere hacer una película estilo Exterminio, con una Buenos Aires desierta.

Salvo algunos con genoma extraterrestre, los únicos seres humanos visibles estaban apiñados en los bares o en las plazas San Martín y Centenario, donde se instalaron sendas pantallas gigantes. Hasta los turistas, contaba más tarde el propietario de una cafetería tradicional de la avenida Corrientes, estaban con la mirada clavada en los televisores. Al resto de los habitantes de Buenos Aires, sólo podía adivinárselos en sus casas o en sus trabajos, comiendo facturas nerviosamente.

Cuando terminó el primer tiempo, entre las 9.15 y las 9.30, la ciudad fue la de siempre.Centenares de personas inundaron los cajeros de los bancos, corrieron por la calle, se subieron a los colectivos, compraron cigarrillos en los kioskos, hicieron un chiste, salieron a respirar o a tomarse un ansiolítico para aminorar el efecto del gol coreano cuando moría el primer tiempo.


Es de suponer que en sus casas, en sus trabajos o en las escuelas, grandes y chicos pusieron en práctica las más colorida variedad de cábalas. Todo futbolero sabe que los rituales del entretiempo son fundamentales. Cada uno tiene el suyo y el secreto es no revelarlo. A las 9.30, como si fuera un cuadro de la historieta El Eternauta, la ciudad volvió a despoblarse. Se instaló un silencio sólo conmovido por los gritos de gol salidos de las entrañas de los edificios, cada vez que la Selección se acercaba a la goleada definitiva.

Cuando el belga Frank De Bleeckere pitó el final del partido, como en una de las tantas publicidades realizadas para la ocasión, la calle se pobló de gente. Históricamente, la Argentina sabe de estos festejos. Miles de personas con camisetas y banderas, perros y gatos con gorritos celeste y blanco, automovilistas y colectiveros tocando bocina, abrazos y cantitos (curiosamente sin las típicas cargadas), y hasta el sonido insoportable de las vuvuzelas que se han puesto de moda y que ya se venden en puestos callejeros de Once y Retiro.

En esos momentos como durante el resto del día, con la ciudad ya normalizada, fue casi imposible escuchar una conversación que no contuvieran en algún tramo términos como Pipita, Messi, Diego, Kun, México, Uruguay, Octavos, Final, entre otros del mismo riñón. Por la hora del partido, los que no aprovecharon los quince minutos del entretiempo, debieron ir después a sus trabajos. Hace rato que no se veían tantos rostros alegres de gente que va a encerrarse ocho horas en una oficina. En esta oportunidad, levantarse más temprano fue una buena inversión para el alma.

(Publicado en La Razón, de Buenos Aires)


Sexo, droga, rock and roll y vida eterna


Por Humberto Acciarressi

Ozzy Osbourne es un milagro en el sentido más estricto del término: un acontecimiento que rompe el orden natural de las cosas. Más de 40 años tomando cuatro botellas de coñac por día, metiéndose en el organismo más drogas que las que figuran en el vademecum secreto de la DEA y cometiendo tantos excesos que a partir suyo habría que reconsiderar la palabra. Eso sin contar con que desde su nacimiento, hace 61, años sufre una alteración genética similar al Parkinson, que le impide leer normalmente.

Ozzy se define a sí mismo como "un milagro médico", ha estado enchalecado varias veces en venerables hospicios (en una ocasión por intentar estrangular a su esposa), y aprovechó un encarcelamiento por robo para tatuarse él mismo, con una aguja de coser oxidada. Por mucho menos, la mayoría de los seres humanos estaría viendo crecer los rabanitos desde abajo. Ahora, frente a este fenómeno, un instituto científico le hará un estudio completo de su genoma para averiguar cómo es posible que siga vivo.

El doctor House se haría una fiesta con el caso de Ozzy y en los ya lejanos Expedientes X podría haber merecido un capítulo con Mulder y Scully. El misterio de Ozzy puede revelarse en los próximos tres meses, de acuerdo con lo anunciado. Quizás, ese cóctel mortal que ha sido la vida del ex Black Sabbath, simplemente no tenga explicación racional. Y, para él, hasta sería bueno que fuera así. Quién te dice que no sea inmortal.

(Publicado en la "Columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)

16 de junio de 2010

El mono se apropió del control remoto


Por Humberto Acciarressi

El profesor Nobuo Masataka (obviamente japonés), acaba de hacer un descubrimiento sensacional en la Universidad de Kioto: los monos disfrutan viendo programas de televisión, pero son selectivos. ¿Les gusta mirar series norteamericanas?, ¿teleteatros brasileros?, ¿concursos al estilo Bailando por un sueño?, ¿viejos documentales con reportajes a Sartre o Borges?...No, los macacos disfrutan como benditos con los videos de animales de circo haciendo acrobacias y con las programaciones del estilo de Animal Planet. Lo cual parece tener cierto sentido. E incluso, aunque no se aclara, puede suponerse que también disfrutan los programas de chimentos, aunque los que pasan por allí pertenezcan a una escala zoológica inferior.

Hay otra cosa que descubrió el científico con nombre de personaje de manga, el doctor Masataka. Los monos no soportan los videos con coches, máquinas o cuestiones tecnológicas. Nada dice el estudio sobre programas porno o debates políticos, pero los científicos siempre se guardan una carta para la última mano. Ahora quieren averiguar cuando adquirieron los monos el sentimiento de disfrute, ese que -seguramente- comenzó a atrofiarse cuando la ciencia comenzó a mandarlos al espacio y a inyectarle en las venas cualquier porquería. Un consejo humanitario (¿o habría que decir "monitario"?): dejen al pobre primate seguir disfrutando con las andanzas de Tarzán, de monos equilibristas y de Violeta Lo Re.

(Publicado en la "Columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)

4 de junio de 2010

En tiempos de Ricardo Fort, la paradoja Perelmán


Por Humberto Acciarressi

Grigori "Grisha" Yákovlevich Perelmán, célebre en el mundo de las matemáticas luego de haber resuelto la llamada "Conjetura de Poincaré" -uno de los grandes enigmas de las ciencias exactas- , está a punto de pasar a la historia por algo mucho más banal. Teóricamente, el lunes debería ir a recibir el Premio del Milenio, dotado de un millón de dólares. Pero Grigori, además de ser un genio, es un tipo original en toda la línea, un ermitaño sin concesiones. Mientras sostiene que se ha retirado de las matemáticas para no ser "un animal de zoológico", sus amigos dicen que intenta demostrar, con números y fórmulas, la existencia de Dios.

De una manera u otra, Perelmán ha dicho que no aceptará el premio, y consecuentemente el millón de dólares. Que lo reciba o no, la verdad no es demasiado importante para la ciencia sino para él, que vive con su madre, en un estado cercano a la pobreza, y comiendo de la pensión materna y de las clases de matemáticas que imparte. Lo realmente injusto es que, en un mundo superficial y materialista, está al borde de ser recordado como "el hombre que rechazó un millón de dólares".

Y ya que hablamos de matemáticas, curiosa paradoja la del genio en un mundo donde los mediáticos (es decir, famosos por estar y no por ser), acaparan la atención de la gente con sus vidas guionadas. Con plata o sin ella, el mundo avanza gracias a personas como Perelmán, de cuya mano los únicos gatos que comen algo son los animalitos domésticos.

(Publicado en la "Columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)

3 de junio de 2010

Stones in Exile


Por Humberto Acciarressi

Allá por comienzos de los setenta, el príncipe Rupert Lowenstein, asesor financiero de los Rolling Stones, le dio un ultimatum a los miembros del grupo: o se escapaban del país por dos años o el fisco inglés del gobierno laborista de Harold Wilson los mandaba a la bancarrota por las deudas que mantenían. Los Stones ni lo pensaron. A mediados de julio de 1971, todos desembarcaron con equipos, colaboradores y amigos en una casa (en rigor un castillo) que Keith Richards había alquilado en el paradisíaco sur de Francia.De esos días de música y excesos quedó un disco legendario e iconográfico de la banda: "Exile on Main St". Una curiosidad para la historia de la música: el lugar escogido había servido de cuartel general de la Gestapo, durante la ocupación nazi a Francia en la Segunda Guerra Mundial.

Los Rolling, que venían de lanzar Sticky Fingers, en este nuevo material alcanzaron una fusión de géneros impresionante. Desde los sonidos clásicos del rock hasta el jazz, pasando por el boogie, el country, el blues, el rockabilly, el gospel y ciertos motivos africanos. El disco debutó en la lista de los más vendidos en los Estados Unidos y el Reino Unido en julio de 1972. La valorización del disco, que no llegó rápidamente por parte de la crítica, fue creciendo con el tiempo y hoy se lo considera uno de los mejores trabajos del grupo y la revista Rolling Stone lo ubicó en el 7° lugar en su nómina de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos.

De aquella aventura provocada sin querer por los sabuesos del fisco inglés, quedó, además del memorable disco, un documental de noventa minutos realizado por Stephen Kijak: "Stones in exile". En el mismo están registrados momentos de la grabación de la placa, además de entrevistas a algunos de quienes participaron de aquellos días legendarios hasta personalidades como Sheryl Crow, Martin Scorsese (que dirigió, vale recordar, Shine a Light, sobre los Stones) o Benecio Del Toro. El documental tuvo su lanzamiento en el Festival de Cannes y ahora el canal Isat lo pone en el aire este sábado a las 22, con sucesivas repeticiones. Un material para no perdese.

(Publicado en el suplemento de música ¿Te Suena? de La Razón, de Buenos Aires)

Twitter, herramienta de negocios

Por Humberto Acciarressi

Pocos y criticados, así podría definirse a quienes utilizaban el microblogging allá por el 2006. En la actualidad, los integrantes de la Old School (para definirlo en un lenguaje afin a los twitteros) ven como, cada vez más, personalidades del arte y la política se van sumando a esta red social. Con el mismo entusiasmo (cualquier usuario puede advertirlo) unidades de negocios, empresas y vendedores de buzones se metieron en la pajarera y apelan a insólitos recursos para conseguir followers ("seguidores", desde que en noviembre pasado se incorporó la traducción al español de la terminología del servicio).

La democratización de Twitter no debería impedir que también lo usaran los pequeños comercios. "El dulce de batata a cinco el kilo", podría twittear @elchinodelmercadito; "Aprovechá antes que se pudra", un imaginario @vendedordemerluza, o "Te ofrezco la mejor noche por lo que tengas", de @trapitodeconstitución. La comunicación twittera se extendió tanto que ya hay declaraciones de amor públicas (no por DM, mensaje directo que sólo lee el destinatario), separaciones y retos a duelos. Eso no se le escapa a los que buscan algo más que lo lúdico. Hace poco, un japonés se quedó sin papel higiénico en un baño de Akihabaray y se salvó de utilizar su camisa gracias a que lo twitteó. No parece faltar mucho para que haya que presentar una cuenta en Twitter en lugar de un curriculum para conseguir un trabajo. Todo es posible en la blogósfera.

(Publicado en la "Columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)

2 de junio de 2010

¡¡¡ Me quiero volver chango !!!


De acuerdo a una encuesta de la revista norteamericana Entertainment Weekly, Homero Simpson fue elegido el mejor personaje de la televisión y el cine de las dos últimas décadas. La creación de Matt Groening quedó, así, por encima de Harry Potter (segundo) y Buffy la Cazavampiros encarnada por Sarah Michelle Gellar (tercera). Más atrás se ubicaron Tony Soprano (Los Soprano), el Guasón interpretado por Heather Ledger, y Rachel Green (Jennifer Aniston), de Friends. El Joven Manos de Tijera (Johnny Depp); el doctor Hannibal Lecter (Anthony Hopkins);Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker) de Sex and the City, y el personaje de animación Bob Esponja, son otros que completan la lista que con incuestionable justicia (por lo menos para mí y para mi querida compañera Paula Conde) encabezó el amarillo patriarca de la familia más famosa de la TV de todos los tiempos. Ñam, ñam, chocolaaaaaate.......